sábado, 28 de marzo de 2015

Satélites Troyanos de Júpiter


Ya se que eso de los Satélites Troyanos suena más a película protagonizada por Brad Pitt que a otra cosa, pero de hecho, aunque su nombre sí tenga que ver con Héctor, Aquiles y compañía… la teoría es algo más complicada que todo eso.

En la órbita de un planeta alrededor del Sol hay ciertos lugares, llamados Puntos de Lagrange (en honor al ilustre matemático Joseph Louis Lagrange), donde se sabe que si se sitúa un objeto, este permanece allí inalterado. El objeto en cuestión empezará a orbitar alrededor del Sol a la misma velocidad que el planeta, y allí seguirá, en ese punto de Lagrange, a menos que pase algo excepcional. La razón de esto tiene que ver con la suma de las fuerzas de gravedad que generan el Sol y el Planeta. Quizá con el siguiente esquema lo entiendas un poco mejor… de momento no entraré en más detalles.

                                    
                                         



Así, en el centro estaría el Sol y en el otro punto cualquier planeta del Sistema Solar. Sí, he dicho cualquier planeta... la Tierra también tiene satélites troyanos (Ya lo veremos cuando toque)

El primer Satélite troyano de Júpiter fue encontrado por Max Wolf en 1906, y lo llamó Aquiles. (Ahora entiendes lo de Troyanos, no?). El mayor de todos es Héctor, con un radio de unos 100 kilómetros. 

Hay contados más de, no te asustes, 600.000 satélites troyanos de Júpiter mayores de 1 kilómetro. (Y te pensabas que el Sistema Solar era el Sol y unos pocos planetas…). La mayoría de ellos están en los puntos L4 y L5 que son los puntos de Lagrange más estables. A uno de esos grupos, en el caso de Júpiter, se le conoce como grupo de los Griegos y al otro como el de los Troyanos que, como sabes, históricamente nunca se han podido ni ver (y curiosamente así sigue siendo en la órbita de Júpiter). 

                      

Y con esto por fin terminamos Júpiter. Espero que lo hayas disfrutado. :-)

Ahora a descansar el fin de semana, y si la noche es buena, sal a ver alguna de las constelaciones que ya he explicado: Orión, Can Mayor (aunque estas ya empiezan a estar bastante bajas) o las Osas Mayor y Menor o Cassiopeia. Pronto llegará, no obstante, Semana Santa y haremos un pequeño parón, pero antes intentaré responder con una simple ecuación a la pregunta: ¿Hay vida inteligente ahí fuera?.  

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